Amor o Deseo


Quisiera aprender

la topografía de tu piel

la planimetría de tus emociones

la hidrografía de tus lagrimas

la simetría de tus curvas

la medición de tu mirada

la cartografía de tus sentimientos

la orografía de tus labios

la geodesia de tu corazón

la agrimesura de tus caderas

la cosmografía de todo tu ser

¿acaso pido demasiado?

pienso,

el saber no ocupa lugar.

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Published in: on 1 agosto 2008 at 06:19  Comments (12)  
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Deseo


La distancia era demasiado corta, yo lo sabia y cuesta no pensar…, pero eso no podía pasar, intentaba no pensar…, mientras me contabas, escuchaba el talismán de tu piel, me dolían los besos que no me dabas, mis ojos te imaginan desnudándote ¿o era al revés?, las palabras ensordecían ante el lenguaje de tus manos, mientras me encontraba puliendo el diamante de tu cuerpo a besos…

-¿Me estas escuchando Daniel?.

-A si, solo me distraje un momento…

No estamos asexuados, la sensualidad forma parte de nosotros, eso es lo malo de tener e tratar con amigos o compañeros de trabajo de distinto sexo, comportarme como un cortes eunuco seria anular una faceta mía, tratarte como una gentil asexuada seria anular una faceta tuya, entiendo que solo quieres relacionarte con mi espíritu, entiende que solo quiero relacionarme con tu espíritu, eso si, aunque solo sea por momento, pienso cosas que no corresponde, igual que tu en tu vida, que no vea tu faceta sensual no significa que no exista, no me mientas, no te mientas, ¿acaso tu eres de piedra?.

Me pongo el casco, chaleco antiflechas, y fusil de francotirador en mano, le pego cuatro tiros al cupido del deseo, yace a mis pies, mi cuerpo como buen soldado solo obedece ordenes, si fuera por el, cogería el arco, las flechas y te dispararía el cargador entero, pienso que seria inútil, seguro que tu también llevaras chaleco antiflechas, igual ere todos los tiros y fue un certero disparo tuyo el que lo mato, o fuimos los dos, si vuelve a aparecer seguramente lo acribillaremos a balazos, tal vez los cupidos del deseo estorban, tal vez seamos unos mercenarios en un mundo de soledades compartidas.

Rosana – El talismán